¡No pasés por alto esta nota! Aunque el tema te parezca trillado es muy importante leer con atención la recomendación médica. Las enfermedades no son cosas de viejos: pueden aparecer en cualquier etapa de la vida, y el embarazo es uno de esos lapsos que merecen cuidado.
Sea cual fuese tu edad, tu organismo te lo agradecerá si mantenés en niveles normales tu presión arterial (120/80), el azúcar (glucemia, 80 mg/dl) y el colesterol (grasas o lípidos) en la sangre. El valor del colesterol total debe ser menor de 200mg/dl. ¿Pero sabías que dentro del colesterol hay uno "bueno" y otro "malo"? El HDL es el "bueno" y su valor es saludable cuando es mayor de 40mg/dl. El LDL es el "malo" y el nivel tiene que ser inferior a 130mg/dl.
Cuando las marcas de la presión arterial, el azúcar y el colesterol están por arriba de los valores normales tenés que seguir las indicaciones de tu médico. De lo contrario, corrés el riesgo de sufrir males cardiovasculares (infarto o accidente cerebrovascular) o diabetes.
Impacto en las arterias
Esta vez hablaremos de la importancia del control de la presión en las embarazadas. Pero antes, definiremos qué es la presión arterial o sanguínea: es la fuerza que soportan las paredes de las arterias a medida que el corazón bombea la sangre a todo el cuerpo. La presión que ejerce la sangre está determinada por la fuerza de la contracción cardíaca y el volumen de sangre bombeada en cada latido. Otro factor que influye en la tensión arterial es el tamaño y la flexibilidad de las arterias.
"Erróneamente, muchas personas creen que las fluctuaciones en la tensión arterial son normales, cuando en realidad no lo son: la presión sanguínea siempre debe ser constante, con pequeños cambios que generalmente dependen de las actividades, de la hora del día o de la alimentación. Por eso, durante los meses de gestación la salud general de la madre y del feto juegan un rol principal", destacó el doctor Bernardo Löwenstein, jefe de Obstetricia de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina. Esta fue la charla de LA GACETA con el especialista:
- Durante los nueve meses de gestación, ¿qué presión arterial debe tener la embarazada?
- En términos coloquiales, la tensión arterial máxima (o presión sistólica) no debe sobrepasar los 140 y la mínima (o diastólica) no debe superar los 90. Equivale a lo que la gente denomina: 14 de máxima y 9 de mínima. Por arriba de estos valores se considera anormal en cualquier etapa del embarazo. - ¿Por qué se altera la presión?- Si bien son múltiples y conocidos los factores que alteran la tensión normal, aún hay muchos otros que se desconocen. En la embarazada, las células que formarán la placenta en cierta forma "invaden" determinadas arterias del útero modificando sus estructuras. Esto, sumado a los cambios hormonales y otros factores, provoca una disminución en la presión arterial durante el primer trimestre. Esta situación se mantiene y puede acentuarse durante el segundo trimestre y se estabiliza -en los valores normales previos al embarazo- durante la segunda mitad del tercer trimestre.
- ¿A qué se debe la suba de tensión en el embarazo?
- Generalmente, la suba de tensión se debe al fracaso de los mecanismos de adaptación del cuerpo a la maternidad y a trastornos multifactoriales: la inflamación interna de capilares y de arterias maternas, por ejemplo, llevan a la liberación de sustancias que reducen la circulación en la placenta y la oxigenación fetal, y genera espasmo en las arterias de la madre. Esto afecta el funcionamiento de los riñones, del hígado, los mecanismos de coagulación, la función del corazón y del cerebro.
- ¿Con qué frecuencia debe controlarse una futura mamá?
- Una embarazada que no presente alteraciones en los exámenes prenatales habituales se aconseja que lo haga al menos una vez al mes, tanto en el primero como en el segundo trimestre. Cada 15 días en el tercer trimestre y hasta la semana 37 o 38 de gestación (cuando el bebé está preparado para nacer), y seguir con un control semanal hasta la fecha de parto. -¿Y si presentara alguna anormalidad...?- En este caso, el obstetra determinará la frecuencia y el tipo de control. Lo recomendable es volver a medir la presión después de una y dos horas de reposo. Si no se observase un descenso, es imprescindible consultar al especialista. Ante este hecho, la recomendación general es el reposo y una dieta sin sal. De todos modos habrá que hacer estudios para averiguar qué tipo de hipertensión presenta la mujer, diagnosticarla e indicarle el tratamiento adecuado para proteger la salud de ella y la de su hijo. De lo contrario, corren riesgo la vida de la madre y del bebé.
desterrá este mito:
"la RETENCIóN DE LíQUIDOS sube la tensión"
Equivocadamente, muchas mujeres creen que uno de los factores que propicia la hipertensión (HTA) es la retención de líquidos. Si bien a lo largo del embarazo el volumen de líquidos retenidos aumenta entre un 50% y un 60%, el obstetra Bernardo Löwenstein subrayó que tal situación es absolutamente normal y comienza en las primeras semanas de gestación. El aumento en la retención de líquidos -explicó- compensa la dilatación fisiológica de los vasos sanguíneos, haciendo que la presión no baje demasiado y contribuyendo al aumento de la circulación en la placenta, lo que propicia el buen desarrollo fetal. "Cuando se desencadenan mecanismos que llevan a la hipertensión arterial también aumenta la retención de líquidos por fallas en la función de los riñones y por la excesiva salida de líquido del interior de las arterias y de las venas hacia los tejidos", aclaró el especialista.